la carrera por la IA se cobra puestos mientras crece la brecha entre salarios en pesos y en dólares

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Un relevamiento sobre salarios en la industria tecnológica (IT) ubica una mediana salarial de 3.253.581 pesos, lo que implica un aumento del 13% durante el último semestre, pero una pérdida de poder adquisitivo en relación con el 19% de inflación acumulada en el mismo período, según el IPC del INDEC. “En términos reales, los sueldos IT cayeron un 6% en medio año. En la edición anterior, el sueldo le había ganado a la inflación”, dice Ariel Jolo, fundador de Sysarmy y Nerdearla.

Como referencia, la mediana de los salarios de programadores junior se encuentra en 1.538.500 pesos, 2.501.629 para semi-senior y 3.500.000 para senior. El sector IT incluye a administradores de sistemas, ingenieros de datos, analistas, testers, diseñadores de producto, profesionales de infraestructura, soporte y ciberseguridad, entre otros roles vinculados al desarrollo y operación de tecnología.

Además, la dolarización de los ingresos alcanza a tres de cada diez profesionales y el trabajo remoto todavía es la modalidad de trabajo preferida. “La modalidad remota sigue casi en los mismos números pero la brecha salarial entre sueldos dolarizados y no dolarizados se amplió: ahora puede llegar al 44% en roles semi-senior y senior, contra el 32% de la edición pasada. Eso profundiza la división entre quienes cobran en dólares y quienes no”, complementa Jolo en diálogo con Clarín.

El relevamiento es un conocido estudio en el nicho tecnológico realizado por Sysarmy, la comunidad de sistemas (organizadores de la conferencia tech Nerdearla), que se hace desde 2014. Más de 5 mil trabajadores respondieron una encuesta anónima, analizada por la plataforma OpenQube.

El elefante en el cuarto también está tematizado en el reporte: el impacto de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo. “En general en el mundo de la IA hay, a mi gusto, demasiado humo. Está generando un nivel de ansiedad en mucha gente pocas veces visto antes. Pero también es real que las herramientas de IA, como Claude Code, Codex y otras han tenido un salto exponencial en su capacidad en los últimos meses. La diferencia entre el humo y la realidad es la interpretación que uno puede hacer de ese salto”, dice el programador y profesor Maximiliano Firtman en diálogo con este medio.

Los datos duros del informe, bajo la lupa de tres especialistas.

Top 10 mejores pagos, puestos más buscados, lenguajes más populares

Los programadores son los puestos más populares del rubro IT, pero no los únicos. Foto Pexels

Uno de los primeros aspectos que se puede pensar a partir del estudio es que los salarios son más bajos de lo que se suele creer. “Esto se explica porque cuando la gente piensa en ‘sueldos IT’ piensa en un desarrollador senior que cobra en dólares para un start up o una empresa consagrada de Silicon Valley. Y sí, ese perfil sí gana más (quizás bastante más de 4.000 dólares). Pero ése es un segmento muy chico. El 68% de los encuestados cobra en pesos. Un developer junior no dolarizado gana alrededor de 1.500.000 pesos. Un semi-senior, 2.500.000. No es un mal sueldo comparado con el promedio argentino, pero no es el sueldo que se imagina la gente”, explica Jolo.

Además, recuerda que “IT es muy amplio, ya que incluye helpdesk [soporte], soporte, QA, roles funcionales. No todo es programar para Meta y Netflix. Y la explosión de bootcamps de hace unos años y reconversiones laborales aumentaron la oferta de perfiles entry level, lo que naturalmente presiona los sueldos de entrada para abajo”, dice.

En este sentido, las medianas salariales para puestos Semi-Senior y Senior pueden variar hasta un 44% dependiendo de si el sueldo está, al menos de manera parcial, dolarizado. Según el resultado de la encuesta, en la actualidad el 32% de los trabajadores percibe su salario en moneda extranjera o vinculado al dólar, lo que representa una leve caída del 2% respecto a la medición anterior.

“En el último año vimos, después de más de una década, un cambio de dirección del ecosistema laboral. Empezamos a ver despidos masivos en algunas empresas, invitaciones a retiros voluntarios, congelamiento de sueldos y beneficios, menos oferta laboral y un estancamiento en el crecimiento que se venía sosteniendo en el mercado laboral técnico. Si bien sigue habiendo oferta y rotación, es un poco más razonada y a algunas personas les está costando más conseguir trabajo o cambiarlo por uno mejor. Los que buscan su primer empleo parecen ser los más afectados”, analiza Firtman, director de Codemia.

En este sentido, el nivel educativo sigue siendo un factor de peso: las medianas salariales más altas se encuentran entre quienes poseen títulos de Maestría, Doctorado o Posgrado. Sin embargo, el informe señala que un 23% de los encuestados no ha finalizado sus estudios universitarios. Las carreras más estudiadas siguen siendo Ingeniería en Sistemas de Información e Ingeniería en Informática, con la UTN y la UBA como las instituciones más concurridas.

Finalmente, la modalidad de trabajo parece haber llegado a un equilibrio post-pandemia. El 48% de los profesionales trabaja de forma remota y un 44% lo hace bajo un esquema híbrido, dejando solo un 9% para la presencialidad total. A pesar de estos beneficios, el mercado muestra signos de inquietud: solo el 13% de los encuestados afirma no estar buscando un cambio laboral, mientras que un 22% se encuentra en búsqueda activa.

Inteligencia artificial: ¿un peligro para juniors o excusa para despedir?

Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre: la empresa despidió a 119 empleados este año. Foto: Andrés D'elía

Uno de los puntos más sensibles no sólo en el sector de la tecnología sino en el mundo del trabajo de oficina en general es el avance del uso de la inteligencia artificial. Con las mejoras de plataformas como ChatGPT, Claude y Gemini, una gran cantidad de puestos empiezan a verse en peligro por ser “entry level”, esto es, trabajos que no requieren demasiadas habilidades o experiencia previa.

“Desde hace unos años medimos cuánto usan los encuestados herramientas de IA (ChatGPT, Gemini, Claude, etc.) en una escala de 0 a 5. Comparando ambas ediciones, la adopción sigue creciendo. Eso no es trivial, porque estas herramientas multiplican la productividad de un developer senior pero pueden llegar a reducir la necesidad de juniors que hacían tareas repetitivas”, explica Jolo.

“Saber programar sigue siendo valioso, pero ya no es diferencial por sí solo. El que diseña sistemas, toma decisiones de infraestructura, o trabaja con datos a escala está en una posición mucho más sólida. El mercado está premiando la capacidad de pensar y decidir, no la de tipear código”, complementa Jolo.

“Para algunos ese salto significa que ya no se necesitan programadores, cuando el criterio para usar esas herramientas requiere de una persona con experiencia y conocimiento, aunque ya no sea quien escribe el código. Así como en la década del 70 los programadores dejaron de perforar tarjetas para programar y pasaron a usar un teclado para escribir en un lenguaje, ahora pasamos a usar otra herramienta”, dice Firtman.

Durante los últimos meses trascendió que diversas empresas echaron personal. Desde Amazon a nivel global hasta Mercado Libre y la caída de la acción de Globant en Argentina, Firtman duda que haya una relación tan directa entre la IA y esos despidos: en muchos casos es más bien una excusa.

“Entender este cambio como que ya cualquiera sin conocimientos puede reemplazar a un programador o un profesional de sistemas es equivalente a decir que ya no se necesitan cocineros o chefs profesionales en un restaurant porque cualquier persona sin experiencia culinaria puede hacer lo mismo, con un robot de cocina automatizado con IA. O que cualquiera podría hacer una cirujía a corazón abierto comprándose un robot que opera con IA. El criterio técnico humano, por ahora, sigue estando y es cada día más necesario”, sentencia.

“Sí, es cierto que hay despidos y esto tiene un poco de realidad técnica del avance de la IA como sustituto de los juniors, y otro poco de política de empresa y de vivir en esta especie de caos informativo sobre el futuro. Muchos empresarios y mandos medios necesitan mostrar a inversores y superiores que están aprovechando a la IA y que no están quedándose atrás y ese miedo los está haciendo tomar decisiones que a lo mejor no están totalmente justificadas”, reconoce Firtman.

Sin embargo, advierte: “Ya hubo casos de empresas que tuvieron que recontratar gente para puestos donde antes habían despedido gente. Estamos en medio de la tormenta y no sabemos para qué lado se va a despejar así adelantarnos a ese camino. Creo que es importante reflexionar sobre todos los posibles futuros a corto plazo que pueden ocurrir en la sociedad y planificar para todos, no para uno solo que creemos que será el ganador”.

Dentro de los puestos que perfilan para tener más supervivencia está, asegura, los roles asociados a ciberseguridad y defensa de los sistemas: “Formar el criterio técnico para controlar, supervisar y acotar a las herramientas de Inteligencia Artificial van a ser crucial en los próximos años”, dice.

Datos del Indec y los empleados registrados

Los salarios registrados pierden contra la inflación. Foto: Archivo

El de Sysarmy no es el único relevamiento del rubro. Todos los años, el Observatorio del Trabajo Informático (OTI) toma la mediana que se puede recoger de fuentes oficiales (Sistema Integrado Previsional Argentino y la encuesta permanente de hogares del Indec).

“Nuestros números son consistentes y coherentes con los que publica Sysarmy, aunque naturalmente nuestra mediana da más baja. No obstante, en cuanto a la información sociológica, de género, de poco o nulo aumento salarial (más del 30% de los encuestados por Sysarmy afirma haber recibido 0% de aumento en todo el año), de formación, de porcentaje de trabajadores que hacen guardias, etcétera, nuestras cifras son casi idénticas”, explica Esteban Sargiotto, de OTI.

“Nuestro informe aún no está publicado, pero nuestra mediana a diciembre 2025 ronda 1.500.000 pesos para SSI y la mediana de trabajadores encuadrados en nuestro convenio de AGC ronda 2.800.000, lo cual es coherente con los valores que presenta Sysarmy si tenemos en cuenta la composición de la muestra y el peso de los perfiles profesionales”, agrega.

En este punto, Sargiotto coincide con la histeria colectiva por la IA, que muchas veces funciona como excusa para reducir puestos de trabajo: “Vemos con preocupación que no exista un abordaje serio sobre este tema, con métricas confiables y acciones concretas de formación y entrada al primer empleo. Cada uno está por su cuenta en una jungla, aceptando empleos muy mal pagos, padeciendo cursos-estafa y formándose como puede, lo que aumenta la ansiedad y la angustia de los trabajadores, sobre todo los que buscan su primer empleo”.

El desplazo de perfiles junior por el uso cada día más masivo de IA, la inexistencia de un plan de carrera y de estrategias en común entre Estado, empresas, gremios y sociedad civil para la formación dentro de las compañías y para resolver la transición tecnológica, además de la creciente noción (errónea) de que alcanza con pagar algunas suscripciones y prescindir de informáticos formados, ya ha empezado a traer nuevos problemas, por ejemplo de seguridad y de productos vibecodeados de muy mala calidad. Incluso hay quienes decretan la muerte de las Ciencias de la Computación y declaman que alcanza con breves cursos de prompting. A nuestro entender, esto no es así y sólo profundiza los problemas y trae nuevos”, agrega.

“El único modo de resolver problemas colectivos es con herramientas igualmente colectivas. Además, ese diálogo tiene una herramienta muy eficaz, que es el Convenio Colectivo de Trabajo, que permite resolver los problemas propios y las especificidades de la industria. Junto al necesario debate público, que también debe darse, sólo en el marco del diálogo social podremos resolver adecuadamente los problemas que tanto gobiernos, como la academia e incluso los equipos de investigadores de las propias empresas de IA empiezan a observar: la adopción masiva de IA y el impacto que eso tiene sobre la calidad de la industria y sobre la propia tarea del informático”, cierra.

El mercado tecnológico argentino atraviesa una transición ambigua: por un lado, las herramientas de inteligencia artificial cambian la forma de programar y organizar el trabajo. Por el otro, la promesa de automatización también funciona como una narrativa útil para justificar despidos o reestructuraciones.

En ese escenario, el sector sigue siendo uno de los mejor pagos del país, pero con una brecha creciente entre quienes acceden a salarios dolarizados y quienes trabajan para el mercado local.

Fuente: www.clarin.com

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